Allí dónde Dios se hace presente en lo más hondo del propio ser.
Allí es dónde se generan con Gracia Divina y colaboración humana los anclajes más fuertes y duraderos del hombre creyente.
Esos anclajes que sobreviven a la misma muerte corporal.
Los anclajes más fuertes y duraderos, en efecto, o sale y llega del corazón o se lo llevan los cuervos y vientos. Abrazos fraternos.
ResponderEliminarLa boca habla de lo que hay en el corazón, aún en el caso de los grandes mentirosos que al presente rigen la barca de la Iglesia por dudosos caminos, de aparente bondad, que como siempre, tarde o temprano, muestran su corrupción.
ResponderEliminarCon frecuencia tan solo hay que saber esperar, para que al malo que se hace pasar por bueno con astucias y retorcimientos, se le vea la cola negra en alguna palabra que se escapa, algún gesto incontrolado que destapa la negrura de un corazón entregado al pecado.
Saber esperar con prudencia forma parte de la virtud así como actuar con fortaleza y convicción cuando el mal sale a flote, sin confusión posible.
Abrazos fraternos
Saber Esperar es sabiduría. Lo explicas muy bien!
EliminarAbrazos fraternos, amiga!